1.- ¿Qué hacer si las personas de una comunidad, por ignorancia o por alguna norma cultural o religiosa, hacen o dejan de hacer cosas que las perjudican y cuyos efectos dañinos los psicólogos conocemos?
Realizar un análisis integral sobre el papel del ambiente físico, la influencia del clima, la cultura, las personas y los incidentes. Solamente es plausible intervenir cuando se ha realizado una observación a detalle no solo a nivel individual, sino a la dinámica como grupo de dicha comunidad.
2.- ¿Qué hacen los psicólogos comunitarios con sus opiniones y su conocimiento científico especializado?
El rol del psicólogo comunitario se definió no como el de un experto, dueño del saber, que se relaciona con alguien que no sabe, sino como el de alguien que posee un saber que le permite actuar, pero que a la vez necesita del saber poseído por ese interlocutor, agente de su propia transformación, con el cual necesitará trabajar interactivamente a fin de producir las transformaciones acordadas entre ambos. Por esta razón, se habla de agentes externos -los psicólogos- y de agentes internos -las personas interesadas de las comunidades.
3.- ¿Es posible aceptar en un equipo de trabajo a personas cuyas convicciones religiosas, políticas o culturales sean la principal motivación, no explicitada, para trabajar con la comunidad?
Con la construcción de la psicología comunitaria se buscaba producir una forma de intervención en los problemas psicosociales a fin de hacer una psicología efectivamente social, produciendo además transformaciones en las personas y en su entorno, definidas y dirigidas por esas mismas personas y no desde programas que, al prescindir de la participación de sus destinatarios, veían limitada su eficacia a la calidad de sus ejecutantes y al término de su duración. Por ende trabajar con estas personas es posible, siempre y cuando de manera conjunta logremos cumplir los objetivos planteados.
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